Scotland Yard detiene al diplomático Ian Porter en el aeropuerto de Londres, acusado de dirigir una operación fallida de tráfico de drogas. Su ex mujer, una bella profesora universitaria de quién se separó tras la muerte accidental de su hijo, recibe amenazas de muerte para evitar que el diplomático haga una confesión. Para garantizar su seguridad, ambos pasan a formar parte de un programa de protección de testigos y son inmediatamente trasladados a Australia… Pronto el sistema de protección a testigos entra en crisis tras un atentado a los Porter y lo que parece un simple caso policial se transforma en un complejo contrapunto jugado entre los servicios secretos ingleses y una célula terrorista que tiene la intención de matar a cientos de miles de inocentes con una bomba nuclear

